Este artículo data de enero de 2004.
Informática para todos.
Bienvenidos al siglo XXI. Un PC por cada hogar. Los ordenadores ya son como el microondas, hay uno por cada casa, por lo menos. La mayoría de los ordenadores domésticos se utilizan para que los nenes pasen sus horas delante de videojuegos (¿o era para hacer trabajos del cole?).
Ah, pero llega esa tierna edad en la que descubres muchas cosas, y la curiosidad y el desafío nos invade. Un gusanillo nos lleva a curiosearlo todo y la informática no va a ser menos. Claro, la informática es fácil. No hay más que ver la colecciones por fascículos que te enseñan hasta a ser hacker. Pues lo dicho, la mayoría de los nenes se quedan en saber utilizar el ordenador y arreglarlo un poco para digamos, sobrevivir. Vendría siendo una especie de mecánica básica para salir del apuro sin que te sangren sesenta euros.
En este punto la gente se clasifica en dos bandos bien diferenciados: los conscientes y los inconscientes. Y me refiero a la gente que es consciente de sus conocimientos y por tanto de sus limitaciones. Esa gente que prosperará en su aprendizaje y llegará a una comprensión casi ilimitada, mientras que los segundos harán las delicias de las tiendas de reparación.
Y digo inconscientes, porque nada hay más peligroso que aquél que cree que sabe, por que en su creencia intentará hacer cosas que no puede, con el consiguiente desastre. Bien puede ser el caso de alguien que se limite a saber instalar Windows (recordemos que todavía no hemos alcanzado la madurez mental y por tanto nuestro horizonte se limita a engordar la cuenta del $r. Bill Gate$, es como cuando somos niños y creemos en los reyes magos, el software libre no entra en nuestra mente), y por ello ya se cree que se va a comer el mundo. Cuántos PC's magníficos no habrá corrompidos por decenas de juegos instalados, que causan fallos cada dos minutos y que relegan al PC a la capacidad de cálculo de una fregona. Menudo despilfarro, y cuando llegue aquél trabajo para el cole, a rezar que funcione el "ofis".
A estas alturas, nuestro amigo consciente habrá aumentado los horizontes, y en un futuro cercano llegará a ser un Pringao™ de los amigos inconscientes que se creen que saben y no tienen ni idea. Claro que la ignorancia no es pecado, pero sí lo es la soberbia y además de los gordos. Si nos gusta aprender, entonces tomémoslo en serio y aprendamos. Pero la informática no es lo que nos han intentado vender. No es aprender a sumar una columna de números con el Excel, ni tampoco hacer un aborto de web con el Frontpage. Hace años, cuando la informática era una ciencia restrictiva, había que saber para usar, ahora no. A nadie se le ocurre ponerse a los mandos de un avión sin saber, entre otras cosas porque te juegas la vida. El ordenador da igual, siempre tendremos al vecino Pringao™ para que nos repare el fruto de nuestra profunda sabiduría.
Bueno claro, se nos olvidó un punto clave. El ordenador (esa caja que tiene el botón de encendido y a veces hasta agujeros para meter cedes, recordemos que el monitor NO es el que se cuelga) tiene unas tripas llamadas hardware que nos llaman mucho la atención y que están llenas de cables y ventiladores, huy, pero eso si que nos acojona. Mejor volvemos a cerrar el ordenador y nos dedicamos a hacer nuestros pinitos en el software, que se arregla con un formateo. ¿Por qué? El mundo del hardware es realmente la informática viva, la electrónica en estado puro, es cuando las cosas cobran sentido de verdad. Perdernos el hardware es como no escuchar el sonido en una película, si somos del primer grupo, acabamos de descubrir otra parte de ese mundo sin límites. Aprender a montar un ordenador desde cero, es lo más gratificante porque cuando finalmente funciona, el trabajo lo has hecho tú, y para saber diagnosticar una enfermedad en informática, hay que conocer el esqueleto y los órganos internos del paciente. Pero no nos engañemos, el usuario inconsciente sabe perfectamente que no tiene ni idea y por eso le da pánico tocar el PC por dentro, sin embargo tiene la excusa de que si se estropea el PC (él sólo se estropea) puede arreglarlo.
Así están las cosas por el mundo, los que de verdad saben, y los que creen que saben. Los primeros no harán sufrir a ningún PC inocente en su vida, los segundos será como el pan de cada día, pero descuida, como somos expertos informáticos, reinstalamos el equispé y si tal lo formateamos. Pero en nuestro rápido camino hacia la inconsciencia olvidamos aprender qué es eso de los drivers de nosequé tarjeta de video o algo así. Tiramos de teléfono y vendrá el Pringao™ a iluminar nuestro camino. En resumen, la informática doméstica se limita a las colecciones por fascículos.
Si somos conscientes de nuestra capacidad y nuestro conocimiento, nos comeremos el mundo más lentamente, pero al final compensa. Es, desde luego, lamentable pertenecer al grupo de los inconscientes, aunque ser de los primeros implique ser Pringao™
Creo que al fin y al cabo la informática es para todo el que quiera tomársela en serio y disfrutar de ella. Los usuarios casuales que aprendan a navegar y usar el correo muy bien, es como el que usa el tren, le resulta útil pero no disfruta más allá de la comodidad que su uso le pueda reportar.
Informática para todos. Pero NO la informática que nos quieren vender en las revistas, si la carrera de informática son cinco largos años de enseñanza superior, no nos vamos a comer el mundo en dos meses. Ale.
© 2004 Miguel Rodríguez Lago, webmaster
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